
Cuando nos comunicamos con la gente nos comportamos y actuamos de una determinada manera que es percibida por nuestros interlocutores, a veces de manera muy distinta a como nosotros pensamos
A su vez, nosotros, también observamos los comportamientos de los demás y en ocasiones juzgamos a las personas en función de si nos gustan o no.
No siempre nos relacionamos con personas cuyo estilo de comunicación nos gusta, por ejemplo: en el trabajo, en un proceso de negociación, etc.
Estos comportamientos pueden influir en el resultado de esa relación.